Todo comienza con el primer paso...

El CAMINO DE JERUSALÉN – El Sendero Cultural y de Paz Más Largo del Mundo!

El CAMINO DE JERUSALÉN une religiones y culturas en un proyecto de paz sin parangón.

El CAMINO DE JERUSALÉN simboliza el reconocimiento mutuo y la tolerancia.

El amor, la fuerza más poderosa del universo, atraviesa e ilumina todo y tiende puentes entre todas las personas!

 

La peregrinación promueve un espíritu abierto, elimina tanto prejuicios como temores y fortalece la confi anza una confianza primaria que existe dentro de todos nosotros. Son el amor y el respeto mutuo que nos permiten superar barreras entre religiones y culturas.

Menschen

Viele unvergessliche Begegnungen hatten wir auf unserem Weg. Oftmals waren es nur kurze Momente eines freundlichen Lächelns, das uns willkommen hieß oder aufmunternde Worte, die uns neue Kräfte für den Weg schenkten. Mit vielen Einheimischen kamen wir ins Gespräch, von den meisten haben wir nie die Namen erfahren und doch viel erhalten.

Den ganzen Weg hindurch durften wir die Gastfreundschaft und Unterstützung der Menschen am Weg genießen – wie zum Beispiel von Mario, unserem persönlichen Stadtführer in Belgrad, von einer alten Bäuerin in Mazedonien, an deren Brunnen wir uns erfrischen durften, von Bayram der uns in der Türkei mit dem Traktor bei der Suche nach dem antiken Derbe unterstützte, und von Menschen, die uns zur richtigen Zeit zur Hilfe kamen. Wir schliefen nicht nur in Pfarrhöfen und Klöstern, sondern einmal sogar fast in einer Moschee – aber schließlich bekamen wir im Haus einer 100-jährigen Frau eine Herberge, tranken irgendwo in der türkischen Einsamkeit mit einer herzlichen Bauernfamilie ein Gläschen Cay, unterhielten uns angeregt mit Einheimischen in Teehäusern, wurden in einem Bergdorf zum Ramadan-Fastenessen eingeladen, bekamen von orthodoxen Priestern ein oder zwei Schnäpschen gereicht, verbrachten ein paar Tage beim österreichischen Handelsattaché in Damaskus und vieles anderes mehr. Wir fanden Freunde, die uns ein Stück des Weges begleiteten (auch einmal einen „vierbeinigen“ der uns sogar wochenlang begleitete), trafen auf Menschen, die uns neugierig nach unserem Weg fragten und oftmals ungläubig nickten, als sie von unserem weit entfernten Ziel erfuhren, und hatten viele gute Gespräche. Natürlich gab es manchmal auch Schwierigkeiten, wenn beispielsweise beflissene Ordnungshüter ihre Macht demonstrieren wollten. Aber zumeist begegneten wir auf hilfsbereite Kollegen – Polizisten.

Den Weg hindurch durften wir erfahren, dass es keine Frage der Religion oder der Herkunft ist, ob man mit offenem Geist und Herzen auf den anderen zugeht. Die Freundlichkeit und Mitmenschlichkeit war in allen Ländern unabhängig von Religion oder Nationalität spürbar.
 
So unterschiedlich die Länder und die Menschen auch waren – zu Fuß bist du kein Fremder, und eines war überall gültig: die Sprache des Herzens!

Gente

Hemos vivido muchos encuentros inolvidables a lo largo de nuestro camino. Muchas veces han sido solo momentos fugaces de una amable sonrisa, cual fui bien recibida o algunas palabras de ánimo, que nos regalaba nuevas fuerzas para el camino. Hemos entablado conversaciones con los nativos, de los cuales la mayoría de veces no sabemos los nombres, pero a cambio hemos recibido mucho.

 

En todo el trayecto pudimos disfrutar de la hospitalidad y apoyo de la gente – por ejemplo de Mario, nuestro guía turístico en la ciudad de Belgrado, una campesina en Macedonia, cual nos permitió de refrescarnos del agua de su pozo, Bayram cual nos ayudó en encontrar con su tractor la antigua Derbe, y de las personas que nos ayudaron en el momento oportuno. Pernoctábamos no solo en parroquias y claustros, una vez casi en una mezquita -  pero al final encontrábamos un albergue en  la casa de una señora de 100 años de edad, en algún sitio en la soledad de Turquía bebíamos una copita de Cay con una familia de campesinos, conversábamos eufóricos en casas de té con los nativos, nos invitaron a una cena de ayuno en Ramadán, recibimos una o dos aguardientes de curas ortodoxas, pasábamos algunos días con el agregado comercial austríaco en Damasco y muchos más..

 

Hemos encontrado amigos, cuales nos acompañaban un rato a lo largo de nuestro camino (inclusive uno con“cuatro” patas, cual nos acompaño algunas semanas), nos cruzamos con gente que nos preguntaban curiosos por el camino y asentían con la cabeza incrédulos cuando supieron de nuestro destino lejano, y teníamos muchas y buenas conversaciones. Por supuesto también nos encontrábamos con dificultades, especialmente cuando ej. unos asiduos guardianes del orden querían demonstrar su poder. Pero en general dábamos con compañeros que nos ayudaron – policías.

Durante el camino pudimos experimentar, que no era cuestión de religión o del origen, si te acercas a otros con el  corazón y la mente abierta. La bondad y la humanidad, independientemente de la religión o la nacionalidad se hizo sentir en todos los países.

Cuan diferentes eran los países y las personas – caminando no eres un forastero, y una cosa valía por todas partes: el lenguaje del corazón!